2 de noviembre de 2011

EDITORIAL


La fiesta de Todos Santos
Hilda Goyochea Mérida
Comunicadora Social

La fiesta de Todos Santos es el encuentro tradicional cultural de las familias bolivianas, que preparan todos los años (1 de noviembre), una mesa con diversas ofrendas para recibir a las almas de sus seres queridos que dejaron el mundo terrenal.

Cada familia alista una mesa con diversidad de masitas como son las “t’antawawas" con figura humana, escaleras, bizcochuelos, coronas, dulces, flores, frutas, comidas y bebidas refrescantes y tragos. El objetivo de esta tradición es el acercamiento entre los seres vivos y los difuntos, donde participa toda la familia, invitados, amigos y gente de la población, nunca faltaron los niños y niñas que forman coros para deleitar a los presentes y elevar mensajes al más allá.

En la antigüedad los rituales funerarios continuaban después de la muerte, sacando los restos humanos a las plazas para que allí coman y beban lo que en vida le gustaba al difunto, en presencia de la familia y conocidos del lugar. En los cementerios, preferentemente de la periferia de las ciudades de Bolivia y también en las poblaciones rurales, preparan infaltablemente "tumbas" utilizando mesas adornadas con arcos, flores, canas, velas y bebidas cerca del nicho del difunto donde se realiza la fiesta con canticos y música. Este acontecimiento está vinculado a la Pachamama, (Madre Tierra) y las representaciones de panes "t'antawawas" que simboliza el ajayu del muerto.

Otro elemento que es la corona, se dice, son las flores. La escalera sirve para que el alma baje y suba al cielo.

Otros adornos son la llamita de quispina que sirve para que ayude a las almas a llevar su carga que se acumula en las oraciones. La cebolla con tallos, es para calmar su sed. En cambio se dice, la caña de azúcar es para apoyarse y mitigar el cansancio en el camino de retorno del ajayu. Sin duda, las intervenciones de niños y niñas en esta fiesta tradicional, constituye parte importante de la costumbre, ya que sus voces en coro improvisado, interpretan temas de sus ancestros y propias composiciones, arrancando risas de los dolientes, invitados y pueblo en general.

La picardía, el sabor, el condimento que regalan los niños, es impagable. Lo que se escucha del coro son temas de reflexión, de unidad, solidaridad, deseos de mejores tiempos y llamadas de atención a las autoridades locales y/o nacionales. Al final de la intervención del coro, cada uno de sus integrantes, reciben como paga, masitas, dulces y frutas que acumulan en saquillos para compartir con su familia.



A Evo se le cae la estantería

EL TUNARI recibió una interesante nota en su E-mail acerca la baja popularidad del presidente Evo Morales en septiembre de 2011. Fue el peor mes para el gobierno desde que comenzó su gestión. Su popularidad cayó por debajo de 20% segun encuestas.

Una dura represión a la marcha de los indígenas del oriente en Yucumo, el domingo 25 de septiembre, produjo el peor derrumbe de la popularidad. En diciembre pasado comenzó por el intento de aplicar el “gasolinazo”. A eso hay que añadir la caída de la imagen del presidente Morales en el exterior, como consecuencia de la represión a los indígenas.

Se agravo, también con la condena al Gral. Rene Sanabria en Miami, a14 anos de cárcel, por haber intentado introducir en ese país una carga de 144 kilos de cocaína en febrero pasado. Sanabria ocupo el cargo de “zar” antidrogas de Bolivia por designación del propio presidente Morales.

Todo esto se complicó todavía mas con las sospechas que existen en Brasil de que todo el conflicto del TIPNIS se debe a que el presidente Morales quería que los cocales invadan el parque nacional. La constructora OAS, a cargo de la obra, tiene entre sus accionistas al yerno de Lula. La empresa es conocida en Brasil con el juego de palabras “Obrigado ao sogro”. En septiembre se presentaron otros dos indicios preocupantes Las importaciones de alimentos marcaron un record histórico al llegar a medio millón de toneladas, por 375 millones de dólares.

Las importaciones de combustibles entre enero y agosto superaron en 67% a las de igual lapso del año pasado. Bolivia no cumplió en septiembre con el compromiso de exportar 11,3 millones m3/d de gas a Argentina. Debio pedir disculpas a Brasil por no exportar un volumen adicional a Cuiaba, de 2,2 millones.

El IBCE hizo saber que la locomotora de la economía boliviana, el departamento de Santa Cruz, ha disminuido su fuerza, y que ahora crecerá solo en 3% y ya no en más de 5,5% como lo hacía desde 1980. Pero se ha advertido que el sector empresarial cruceño está dudando acerca de sus simpatías por el gobierno de Morales. Algunos miembros de ese sector habrían llegado a la conclusión de que se debe apoyar al gobierno en vista de que han llegado a un punto de convivencia con él. Han tendido trabajosos puentes y algunos negocios van a toda vela.

Tan fuerte es esa sensación que existe en algunos sectores del gobierno la idea de que la popularidad del Presidente es mayor en Santa Cruz que en La Paz.



Ahora viene lo más difícil de la Ley TIPNIS 

La Ley de Protección del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) ya está en vigencia después del acuerdo suscrito entre el Gobierno Nacional y dirigentes de los indígenas; sólo falta la aprobación del Reglamento por el Presidente del Estado Plurinacional para su aplicación y cumplimiento obligatorio.

El proyecto de Reglamento de la citada Ley propone un plazo de 30 días para que los colonos asentados en el territorio indígena y área protegida sean desalojados en forma pacífica o en su defecto, mediante orden de autoridad competente. El Art. 5 de la Ley del TIPNIS establece que al haber sido declarado como territorio intangible, los asentamientos y ocupaciones de hecho promovidas o protagonizadas por personas ajenas a los titulares del TIPNIS, serán pasibles de desalojo con intervención de la fuerza pública si fuera necesario a requerimiento de autoridad administrativa o judicial competente.

Los productores de coca, por su parte se hallan movilizados, con el apoyo de la responsable política del MAS en Cochabamba con el objeto de revertir la mencionada Ley; esta movilización social está consentida por el Gobierno Nacional, seguramente con el propósito de mediatizar la aplicación de la norma recientemente publicada en la Gaceta Oficial de Bolivia. En todo caso, la posición asumida por el sector de los colonos del trópico cochabambino se halla en contrarruta del acuerdo recientemente suscrito entre el Gobierno Nacional y los dirigentes de los indígenas y sobre todo, contra la Ley del TIPNIS.

Después de la promulgación y publicación de la disposición ahora viene lo más difícil para su aplicación y cumplimiento obligatorio tanto por el Gobierno como los propios interesados, en medio de la atenta mirada de los bolivianos que apoyaron al movimiento de los indígenas.

De la teoría a la práctica dista un trecho, suele decirse, cuando se pone en duda la voluntad política del gobierno para cumplir y hacer cumplir la disposición mencionada. El acuerdo que pone fin a los 66 días de la marcha de los indígenas del TIPNIS tiene otros componentes, tales como: paralización de las actividades hidrocarburíficas en el Parque Aguaragüe; la aprobación de la Ley de Bosques; el respeto de los territorios indígenas en la nueva Ley Agraria; el respeto al desarrollo normativo y el derecho a la consulta, el derecho a recibir la retribución por compensación de la mitigación de gases; el desarrollo productivo y la descentralización a las regiones del Oriente, Chaco y la Amazonia con asignación de recursos económicos; la incorporación en forma efectiva a los pueblos indígenas como beneficiarios del Seguro Social de Salud; implementación de planes de viviendas y otros.

Se trata en realidad de un paquete de leyes que el Gobierno Nacional debe aprobar para el proceso de implementación de los puntos del acuerdo.

Los indígenas del TIPNIS retornaron a sus lugares de origen, con la esperanza de haber defendido los derechos que les corresponde en el TIPNIS. S in embargo, cabe anotar que la movilización de los productores de coca del trópico cochabambino tiene otros objetivos políticos. Por ejemplo, evitar que los colonizados asentados ilegalmente en el territorio indígena y área protegida no sean desalojados en la forma que dispone la Ley del TIPNIS.

Un total de 200 mil hectáreas de terreno del TIPNIS fue afectado con la invasión de hecho de los colonos, cuyo desalojo está previsto por la citada Ley. Desde luego, la Ley del TIPNIS es una norma nacional que no admite duda alguna para su aplicación inmediata y obligatoria.

El pensador boliviano Franz Tamayo decía que “la única servidumbre que no mancha es la Ley”, como fundamento de la convivencia social en una sociedad democrática y con mayor razón, en el caso presente, por tratarse de una ley específica de protección del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure.

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