23 de enero de 2012

ESPECIAL


Marcha llega al Valle Bajo
Quillacolleños reciben con las  manos abiertas a marchistas




En medio de aplausos y lágrimas, las personas con discapacidad fueron recibidas por la ciudadanía quillacolleña en la Plaza de Armas, Bolívar.

Metros antes de llegar al lugar, los presidentes cívicos de Cercado y Quillacollo, Israel Mérida y William Brun, el alcalde electo de Quillacollo, Charles Becerra, junto a una comitiva de la agrupación Unidad Nueva Esperanza y la directora de la Unidad de Discapacidad “Amor Misericordioso”, Felicidad de Jaldín, expresaron su apoyo moral  y coincidieron en señalar que las demandas de los marchistas es justa.

En su intervención Jaldín llamó a la reflexión al presidente  Evo Morales. “Vivir con discapacidad no es fácil, todos los días es una lucha que muchos no comprenden”, recriminó, en medio de lágrimas y empatía, pues Felicidad de Jaldín, es una persona con discapacidad visual que lucha desde hace años por la reivindicación de los derechos de sus “hermanos”.

Ataques “intempestivos”
En medio de la saña del tiempo, los marchistas atravesaron el trópico de Cochabamba  soportando altas temperaturas y granizadas que los obligaron a retrasar el paso.

En adelante, el avance de los marchistas se torna aún más difícil, por cuanto, algunos de los marchistas tendrán que subir la cuesta a la tranca de Suticollo en una camioneta, pero el resto, más de 200 personas se verán obligados a transitar la carretera, impulsados por su espíritu de lucha.
“La camioneta que tenemos es pequeña y necesita de gasolina, si no fuera por la ayuda que la población nos ofrece, no hubiéramos llegado hasta donde estamos”, dijo Eli Pedriel Leigue.

La denuncia llegará hasta la ONU
A más de dos meses de marcha, los marchistas no comprenden por qué el gobierno central pone trabas a sus demandas, cuando otros sectores de la población reciben bonos.
“Si el Presidente no acepta nuestras demandas, al día siguiente de nuestra llegada a La Paz atravesaremos la frontera con Perú, para seguir nuestro paso hacia los Estados Unidos y hacer conocer nuestra denuncia a las Naciones Unidas y al mundo entero, el trato que se le da a la persona con discapacidad en el Estado Plurinacional”, dijo Pedriel.

Yesenia Morales vive su discapacidad por culpa de médicos negligentes
Yesenia Morales es una niña de ocho años con discapacidad motriz y física. A causa de un supuesto tratamiento de desnutrición, que recibió en el hospital Albina Patiño, cuando tenía seis meses de edad, Yesenia no puede valerse por sí misma.

“Cuando llevé a mi  hija al hospital Albina Patiño, me dijeron que necesitaba de vitaminas para recuperar su salud, pero después de un tiempo el médico me dijo que me la llevara y que no debía bañarla por cinco meses”, narró afligida Kati Morales, madre de Yesenia, mientras hizo conocer que, descubrió una sutura en su cuello y constató que los médicos que la atendieron, extrajeron un líquido que la dejó totalmente postrada.

Yesenia es un ejemplo de las personas que viven con discapacidad grave y dependen exclusivamente de sus parientes para subsistir, ella debe ser atada a una silla para ser alimentada, pero en su corto entender se resiste y balbucea sonidos como si quisiera decir: “basta, no me lastimen”.

Pese a todo, Yesenia y su madre están dispuestas a llegar a La Paz, porque “nuestra lucha es para miles de personas con discapacidad que necesitan el bono y el respeto a sus derechos ”, remarcó Kati Morales.







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